[blog sobre el cambio en el paradigma alimentario, innovación y futuro de la comida]
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Modulo Agroecológico Resiliente para Cimatología Adversa (MARCA)
Cada vez está más aceptada entre los expertos, la metáfora de comparar el clima con un borracho: Si a un borracho lo dejas tranquilo, la tendencia natural es a asentarse. Pero si a un borracho la obligas a moverse, la tendencia natural es a tomballejar a. Como hemos forzado un calentamiento global, el tomballeig del termostato planetario está garantizado. Lo demuestra lo que pasó en el último calentamiento global hace 18.000 años: https://www.youtube.com/watch?v=NPG55Ja8BmQ
Los que tenemos la mirada enfocado al medio plazo, padecemos escalofríos al pensar como podremos obtener cosecha, bueno y enfrentados a una crisis climática sin precedentes. https://www.wbur.org/cognoscenti/2019/06/05/climate-change-food-frederick-hewett?-6Wk Las anomalías en las temperaturas causarán olas de frío y de calor que, difícilmente, los cultivos podrán resistir . La poca soberanía alimentaria que nos queda, desaparecerá como lágrimas en la lluvia :-( Ya hoy estamos produciendo sólo el 40% de lo que comemos) https://www.elcritic.cat/investigacio/que-ha-de-fer-catalunya -para-tener-soberanía-alimentaria-10511
Otros habitantes del ecosistema tanto insustituibles como la fauna auxiliar, pueden fácilmente formar parte de la 6ª extinción que ya está en marcha. Los biotopos están mudando a mal, y todo indica que sólo podemos ir a peor. https://www.ccma.cat/324/la-sisena-extincio-despecies-massiva-esta-en-marxa-i-es-una-greu-amenaca/noticia/2799182/ Necesitamos la inventiva y creatividad holística que caracterizan la permacultura, para tratar de diseñar sistemas resilientes que minimicen el batacazo que nos espera. Deberíamos diseñar bioconstrucciones que cobijan un biotopo aprovechando la geotermia.
Propongo para paliar en lo posible estos problemas, un modelo basado en el concepto de walipini (invernadero / umbráculo semi-subterráneo, ver https://elhorticultor.org/construye-un-invernadero-subterraneo-para-cultivar-durante -todo-el-ano / ). Pero mejorando el diseño, añadiendo un elemento que maximice la inercia térmica: Una jardinera radiante con muro de piedra seca. También conseguimos que la base de lo que plantamos esté entre 1 y 3 m por debajo del terreno (según medidas del modelo), pero a 1 metro por encima del suelo del módulo. (Como el aire muy frío baja y el muy caliente sube, estar a media altura es la situación más deseable.) (Ver: http://unhortalbalco.blogspot.com/2019/04/el-walipini-amb-radiador -termolitic.html) Las jardineras cuñas toda la parte baja de los muros, y las que están encaradas al sur, tendrán 4 brazos para facilitar las rotaciones de cultivos. El resto de jardinera sur puede utilizarse para plantas plurianuales sin rotaciones La jardinera norte puede utilizarse para todo lo que quiere sombra (Troncos con xiitaque o setas, caracoles, vermicompost ...) La forma redondeada de las paredes de contención hace que, por el efecto "clave de bóveda", los muros de piedra seca, tengan más resistencia. http://www.catpaisatge.net/dossiers/pedra_secaphp . En caso de ser necesario, hay morteros naturales a base de cal o arcilla https://www.projectegreta.cat/ca/murs/tecniques-constructives/murs-de-pedra-pedra-seca-paredat-carreus/ . Y hay gente con experiencia que supervise el trabajohttps://lafeixapedraseca.com/com-treballem-2/ . Otra opción igualmente válida son los muros de gaviones, más fáciles de hacer, y que se pueden envolver de tela metálica con una luz bastante pequeña para evitar ratones, pero lo suficientemente grande para permitir el paso de lagartijas y zánganos. Ver http://estructurando.net/2019/03/18/muros-de-gaviones/ .
Los walipinis, construidos en paquetes de 3 o 5 (en el medio los modelos más grandes y profundos para conseguir variedad de biotopos), permiten utilizar las diferentes zonas polivalentes de forma intercambiable. Esto facilita diversificar la producción con otros alimentos. La estabilidad térmica favorece todo tipo de cría de animales, tales como: conejos, gallinas, aquaponia, o el semillero, ... pueden aprovechar la buena temperatura de las zonas polivalentes. Al ser intercambiables permiten rotaciones, que dificulten la instalación permanente de plagas en un mismo lugar. El ganado se come la parte vegetal que nosotros rechazamos y genera basuras que abonar los cultivos.
Los diferentes invernaderos actúan como pequeño archipiélago de nichos ecológicos pseudoconnectats por la proximidad (Unos 2 o 3 metros de pasillo externo entre el inicio de la rampa de cada uno de los walipinis). Conseguimos así un efecto "arca de Noé" para todo un ecosistema de invertebrados. Un verdadero macrohotel de insectos, arácnidos y miriápodos diversos. La fauna auxiliar es imprescindible, y necesitamos tener tanto cuidado como del propio cultivo.
Dado que el viento es el factor que más aumenta la evapotranspiración, y que plantar en un "agujero" protege del viento, el ahorro hídrico es evidente. En caso de vientos tormentosos que rompen los tallos expuestas, los cultivos en estos módulos salvan la cosecha que en el exterior se pierde. Si bien es cierto que para tener el módulo en modo invernadero, hay vidrio o plástico transparente (Petróleo), en el modo umbráculo no. La sombra se puede conseguir con una pérgola, trenzando cañas o mimbre, y colocada justo encima, quitar el exceso de radiación del mediodía, pero dejando entrar el sol de mañana y de tarde. Ver http://voltes.coop/projectes/pergola-prat-del-llobregat/ .
El cultivar dentro de los módulos también permite que en invierno se pueda añadir calefacción con estufa de leña. En verano, podemos refrigerar el aire con pulverizadores de microgotas de agua, o paneles de materiales húmedos (Ver https://avicultura.info/enfriamiento-evaporativo-todo-lo-que-deben-saber ) . De esta forma, mientras tengamos con que regar, el microclima necesario para el buen desarrollo vegetal lo podremos contener dentro de unos márgenes aceptables, sin consumo energético. La principal dificultad será enfrentarse a la sequía que el cambio climático nos puede intensificar. Tener acceso a un freático con reservas abundantes sería el ideal, pues el ciclo del agua hace tiempo que la estamos alterando:
Para ir concluyendo, y resumir todo antes expuesto, hay resiliencia y flexibilidad. Un espacio donde los cultivos y los animales lo tengan más fácil para que nos acompañen en la gincana de supervivencia en que se transformará el futuro próximo. (Donde la único seguro será la incertidumbre https://www.academia.edu/RiesgodeseguridadM ). Pero si disponemos de diferentes MARCA s construidos, podemos producir buena parte de los alimentos requeridos en una pequeña comunidad https://ecoagroconstruccion.wordpress.com/2018/08/14/limestone-permaculture-farm-demuestra-que-con-menos-de -Medio-hectarea-de-terreno a-Reducir texto <br>-alimentar-a-50-familias / Y . Si se cumplen las peores previsiones científicas ( https://drive.google.com/file/d/1A4tpc-zO1iwluMp26URhi8zbFY4d5g3h/view ) Será la mejor manera de intentar adaptarse sin morir en el intento.
Como y porque crear setos vivos
La transformación del campo en un mero sustrato para producir comida es una auténtica catástrofe medioambiental, y está en la raíz del proceso de erosión y pérdida de suelo fértilque afecta a gran parte de las tierras de cultivo. La desertificación inducida por las malas prácticas y el cambio climático local contribuyen a agudizar los efectos del cambio climático global. Pero no, no es el cambio climático el causante de todo, si países con un mayor riesgo de desertificación, como Etiopía y Burkina Faso, están revertiendo el desierto, es que se puede.
Uno de los principales problemas de la agricultura actual (además de matar la vida con productos químicos) es la aniquilación de los setos en las lindes. Por ello es urgente recuperar áreas semisilvestres entre cultivos, como se ha hecho siempre (antes del alicatado total del suelo agricola). No sólo porque otras especies vegetales y animales también tienen derecho a vivir; también porque es la única forma de no convertir la tierra de cultivo en un desierto en cuestión de años de maltrato físico y químico, y desequilibrio (eso y cambiar la agricultura quimica por la regenerativa y la ganadería industrial por el manejo holístico).
Entre otras cosas, los setos entre parcelas con especies autóctonas ayudan a:
- regenerar el suelo y su fertilidad
- aportar materia orgánica al suelo rica en minerales
- mantener pasillos de biodiversidad entre parcelas
- prevenir la sequía, al favorecer la humedad del terreno, la infiltración del agua de lluvia y evitar la excesiva escorrentía / lavado del terreno (y por tanto la erosión y la desertificación). Favorecer una mejor hidratación de los terrenos, evitar una suela de labor continua y extensa
- biodiversificar la fauna y flora y prevenir plagas
- dar cobijo y alimento a multitud de especies de insectos, polinizadores, pájaros, anfibios, pequeños mamíferos … que prestan servicios ecosistémicos impagables (y que no tengan que comerse nuestros cultivos porque no les hemos dejado otra cosa…)
- obtener otros rendimientos del campo en forma de plantas comestibles y medicinales, frutos, leña, miel …
- proveer sombra y evitar islas de calor
- amortiguar el viento y suavizar el clima
- favorecer la conservación de especies autóctonas de árboles, arbustos y plantas, afectados por la deforestación y las repoblaciones simplistas realizadas a base de pino, pino y pino.
- … en suma, mantener el campo vivo y biodiverso.
Cada día se pierden muchas hectáreas de suelo fértil cultivable debido a las malas prácticas agro-ganaderas y al paradigma bélico y competitivo de la producción industrial de alimentos: hay motivo para preocuparse. Pero a lo nuestro:
¿Como crear un seto vivo y diverso?
Hay información útil muy interesante en la red:
huertas circulares

Las huertas circulares resultan una adaptación frente al cambio climático. Se constituyen en una estrategia para potenciar el uso y manejo de la biodiversidad de especies de diferente uso y características, el manejo eficiente del suelo y del agua, elevar la productividad y optimizar el uso de mano de obra familiar y comunitaria. Su mayor aporte está en que brinda de manera rápida y permanente un mejor acceso a los alimentos, mediante técnicas de fácil implementación que pueden ser desarrolladas a nivel familiar o comunitario.
que es la agricultura regenerativa
La agricultura regenerativa es un movimiento que surge de la permacultura con el objetivo de diseñar sistemas de producción agro-silvo-ganaderos. En esta propuesta la producción agraria, ganadera y el aprovechamiento de los recursos forestales van de la mano para obtener el máximo de producción con el menor impacto. El objetivo es regenerar, restaurar, rehabilitar, reavivar y reiniciar fincas productivas. Según Digón, “la agricultura regenerativa pretende aportar visión y metodologías a los productores que están alimentando al mundo, que son los que se dedican a ello para la venta, manejan extensiones, ganado, naves, producen en toneladas o miles de toneladas... No pretendemos sentar cátedra ni dar soluciones como recetas a la gente, pero sí hacer ver que producir sano y asequible para alimentar A TODO EL MUNDO y a la vez regenerar los suelos… es posible. No será fácil, pero es posible”.
Darren J. Doherty, uno de los padres de este modelo, es un paisajista australiano que durante muchos años ha viajado por el mundo promocionando el diseño de sistemas agro-silvo-ganaderos sostenibles. Él fue quien en 2013 acuñó el término “regrarian”, contracción en inglés de “Regenerative Agrarian”, para designar a todas aquellas personas que pretenden recuperar y regenerar los sistemas productivos ya sea en medio rural o urbano.
¿QUÉ ES LA AGRICULTURA REGENRATIVA?
Desde el punto de vista de la agricultura regenerativa, la agro-silvo-ganadería era y debe volver a ser considerada como eje clave de todo sistema alimentario, social, cultural, económico, laboral, político y medioambiental.
Para ello retoma los conocimientos y técnicas que ancestralmente se habían aplicado en la obtención de alimentos y aplica los descubrimientos más punteros a nivel técnico y científico. Bebe de muchas fuentes y utiliza técnicas que se han puesto en práctica en diferentes lugares del mundo y que han sido difundidos por especialistas que hoy en día son un referente a nivel mundial.
Según la agricultura regenerativa un sistema ecológico completo y sano incluye todos los reinos de seres vivos. Cuando se separan sus elementos (por ejemplo, eliminando los animales herbívoros del sistema o convirtiendo el suelo en una materia casi inerte), se dan desequilibrios que desembocan en patologías. La agricultura regenerativa ofrece visión, claves y procesos para volver a incorporar todos los elementos en el sistema de forma simbiótica, productiva, rentable y saludable.
LOS FUNDAMENTOS
Sus fundamentos esenciales se basan en los siguientes principios o claves:
-La base de todo sistema saludable y rentable es un suelo vivo y fértil. Para ello debemos cuidar de que haya un buen equilibrio de las 3 Ms: Minerales (los componentes de la tabla periódica en toda su variabilidad, no solo N, P y K y unos pocos más); Microbiología (la vida que procesa los minerales y los hace disponibles para las plantas y otros seres) y Materia Orgánica (el hogar y el combustible de la microbiología).
-Microbiología de suelos: los microorganismos del suelo son claves para la alimentación de las plantas. La fertilización se entiende como nutrición que debe ir dirigida a los micro y macroorganismos, a la vida del suelo. Para ello se propone o bien reincorporar los animales, bien gestionados, para regenerar la fertilidad del suelo a través de su estercolado, orín, pisoteo y pastado (sobre todo los herbívoros y particularmente el ganado vacuno) o bien, en ausencia de animales, se desarrollan diferentes métodos de obtener preparados orgánicos y minerales como biofertilizantes, abonos orgánicos fermentados, caldos minerales o extracto mineral de agua de mar, primando el uso de subproductos de la finca o de la zona, así cerrando ciclos.
-El no laboreo del suelo: Cualquier perturbación del suelo va en contra de su buen funcionamiento y por ello el cultivo ha de ser sin laboreo. Además el suelo ha de permanecer siempre cubierto para evitar la erosión y proteger a las poblaciones de microorganismos. Se fomenta el uso de cultivos perennes como pastos y frutales.
-El agua como fuente de vida y factor vital limitante para la agricultura. El diseño hidrológico de la finca es clave para permitir el uso sostenible y regenerativo de este recurso, utilizando por ejemplo el diseño en Línea Clave y el lagunaje.
-Teoría de la trofobiosis. Esta teoría fue propuesta por el agrónomo francés Francis Francis Chaboussou y según ella la resistencia de las plantas a las plagas y enfermedades está íntimamente relacionada con la composición de sus jugos, y por tanto con su nutrición. Es decir, que toda patología es síntoma de un desequilibrio nutricional (en todos los seres, no solo en las plantas). Los abonos químicos y los agrotóxicos predisponen a las plantas a ser más apetecibles para los parásitos.
-Manejo inteligente holístico del ganado. La diferencia entre sobrepastar y degradar los pastos, o bien cuidarlos y regenerarlos, está en cómo se gestiona el ganado. De hecho, el ganado bien gestionado, alimentado a pasto y no con grano, podría ser la solución al cambio climático y a un sinfín de problemas más: desde la desertificación, a la tala de bosques para cultivar grano, al uso de transgénicos, al abuso de antibióticos y agrotóxicos, a la escasez de agua, a los problemas de salud de muchas personas. Para evitar la degradación de los pastos, se aplica ana gestión regenerativa del ganado que aborde todos esos retos y además sea rentable para el productor y asequible para el consumidor; esto implica sistemas de manejo del ganado basados en el comportamiento de las manadas de herbívoros en libertad, como el Manejo Holístico o el Pastoreo Racional Voisin.
LAS TÉCNICAS DE REFERENCIA
La agricultura regenerativa utiliza diversas técnicas desarrolladas y experimentadas en diversos lugares del mundo. Muchas de ellas en grandes fincas de Australia, Estados Unidos y América Latina. Vamos a repasar las principales:
La agricultura orgánica
BebE principalmente de la experiencia de algunos maestros latinoamericanos como Jairo Restrepo. Siguen el principio de las 3M para la regeneración de los suelos: materia orgánica, minerales y microbiología. Para recuperar la fertilidad del suelo proponen diferentes formas de preparar biofertilizantes, abonos fermentados y caldos minerales. Entre ellos el bocashi, el té de compost, el lombricompost, las semillas de microorganismos nativos y el extracto de agua de mar conocido como ormus.
Recuperan un sistema de análisis cromatográfico basado en los trabajos de Rudolf Steiner para estudiar la calidad del suelo y del compost. Mediante la cromatografía se obtiene un dibujo en color del sustrato. De una manera cualitativa, permite identificar la salud de un suelo y reconocer si el suelo está bien estructurado, si los minerales presentes están disponibles para las plantas y si existe una buena integración entre las diferentes fases del suelo que lo hacen fértil.
Granjas polifacéticas (Polyface)
Como su propio nombre indica se trata de fincas o granjas con muchas caras. Es un modelo desarrollado en Estados Unidos por el agricultor Joel Salatin y su familia. En ella se desarrollan y experimentan diferentes prácticas innovadoras que han hecho de esta granja un sistema ecológico. Al ganado herbívoro se le pueden sumar las aves y los conejos, todos ellos también pastoreados sobre la pradera, en lo que él llama “la coreografía de la granja”, para lograr incrementar la fertilidad y diversidad de la pradera, produciendo diversos tipos de carne y otros productos sobre el mismo espacio.
En sus 60 hectáreas de praderas (que antes eran terreno muy pobre y pedregoso) producen terneras, cerdos, gallinas, pavos, huevos y conejos, alimentados rotacionalmente a pasto, para abastecer a 5.000 familias, 25 restaurantes y 10 tiendas locales con carne fresca de una calidad excepcional. Además, comercian productos forestales que procesan ellos mismos de sus 180 hectáreas de bosque.
Diseño en líneas clave (Keyline)
Es un sistema de diseño desarrollado en Australia por P.A. Yeomans en los años 50 que permite el aprovechamiento del agua y la regeneración de praderas. Esta técnica ha sido recuperada y difundida por Darren Doherty. Yeomans era un agricultor e ingeniero australiano que desarrolló su trabajo en zonas muy áridas. Se trata de diseñar el paisaje de manera que se reduce la velocidad del agua y se permite su infiltración rápida sin necesidad de hacer terrazas. Pare ello se trazan una serie de líneas o keylines uniendo puntos situados en la misma cota. En las keyline se cavan zanjas a una determinada distancia unas de otras. Estas zanjas reducen la velocidad del agua e impiden la erosión. Para cultivar se trabaja el suelo paralelamente a les keyline. Yeomans desarrolló un arado especial para hacerlo. El arado Yeomans distribuye el agua por todo el terreno enviándolo incluso a puntos que por la pendiente difícilmente recibirían agua. Además rompe la compactación del subsuelo sin voltear la superficie, a la vez que sirve para incorporar compost, biofertilizantes y semillas, todo en una sola pasada del tractor. Los resultados obtenidos han sido muy satisfactorios en las zonas donde se ha utilizado de forma apropiada.
Pastoreo racional Voison (PRV)
Recupera la técnica de pastoreo racional propuesta por el francés André Voisin en la primera mitad del siglo XX y recuperada y actualizada por el agrónomo brasileño Luiz Carlos Pinheiro Machado. Este sistema pretende maximizar la productividad de los prados y mejorar la fertilidad natural del suelo a partir de optimizar los procesos biológicos y las relaciones existentes entre suelo, planta y animales. Es un sistema intensivo de producción pero sin degradar los suelos. Propone utilizar sólo pastos en su Punto Óptimo de Reposo (OPR) que se produce cuando las plantas han acumulado ya las reservas necesarias en sus raíces y ofrecen la proporción de nutrientes más equilibrada para el ganado. Es el momento de máxima productividad de los pastos y las plantas tienen la capacidad de rebrotar con fuerza después del pastoreo.
Para conseguir que el ganado siempre esté consumiendo pasto en este punto la finca ha de diseñarse de manera especial con una serie de parcelas no muy grandes y caminos que conducen de una a otra ya que no siempre se encuentran en este punto parcelas contiguas. El profesor Pinheiro dirige un núcleo de investigación sobre este sistema en Brasil y se dedica a difundirlo por todo el mundo.
Manejo holístico
Promovido por Allan Savory para la gestión de praderas destinada a la alimentación de animales herbívoros como sistema para combatir problemas como la pérdida de fertilidad de los suelos o el cambio climático. Savory propone un manejo integrado de las fincas planificando cada uno de los factores que puedan incidir en ellas para conseguir restaurar zonas desérticas y convertirlas en praderas productivas para producir carne de calidad. Para ello propone estudiar el comportamiento de las manadas de herbívoros en estado natural. Imitando sus movimientos y su sistema de pastoreo se evita sobreexplotar el suelo y degradar los pastos.
Montse Escutia
EN ESPAÑA
UN MOVIMIENTO QUE CRECE CON FUERZA
Somos un país con muchas hectáreas de suelos degradados que habían sido trabajados de forma sostenible durante siglos a pesar de la baja pluviometría y de su baja fertilidad. Por ello nuestro país tiene unas características muy adecuadas para el desarrollo de este sistema de agricultura. La dehesa española es uno de los sistemas productivos que ha servido de inspiración al movimiento de la agricultura regenerativa. Este sistema tradicional es un ejemplo de integración entre paisaje y producción agrícola y ganadera. El resultado es un sistema multifuncional donde se consigue a la vez la preservación del medio ambiente en un espacio de gran biodiversidad con el rendimiento económico en zonas de suelos pobres donde difícilmente sería posible obtener un gran rendimiento agrícola.
La agricultura regenerativa es un movimiento que crece con fuerza impulsado por la Asociación de Agricultura Regenerativa que se creó en 2012 y actualmente está presidida por Ana Digón. La asociación se formó a partir de la Red Ibérica de Agricultura Regenerativa (ARI) que se organiza en la península a través de nodos regionales y locales. Estos nodos son un punto de encuentro y de intercambio de información. La asociación sirve de apoyo manteniendo una página web (www.agriculturaregenerativa.es), organizando formación y visitas de maestros internacionales.
Destacar su red de formadores nacionales, todos ellos personas con una amplia experiencia en su campo de especialización como Francisco Pérez Saenz especializado en horticultura, manejo de un suelo vivo y microbiología de suelos, Javier García, ingeniero agrónomo especializado en Pastoreo Racional Voisin y Manejo Holístico, José Luis García de Castro veterinario y productor de pollos sobre pradera y ternera a pasto, siguiendo los métodos Polyface y Manejo Holístico y Miguel Llorente, propietario de la finca extremeña Vivencia Dehesa rehabilitada siguiendo el sistema de lagunaje y línea clave y declarada este pasado año “Area Privada de Interés Ecológico” (la primera de Extremadura) y finalista del premio European Business Awards for the Environment.
Guerrilla Grafters, la asociación que convierte los árboles de tu ciudad en frutales
Desde 2011 en San Francisco, un grupo que se hace llamar Guerrilla Grafters, está modificando los árboles ornamentales de la ciudad. Los injertan para convertirlos en árboles frutales y así puedan proveer a las familias con menos recursos de fruta fresca gratis.

Los Guerrilla Grafters ve a los arboles de su ciudad como un oportunidad perdida para proveer de alimentos frescos, saludables y gratis a la gente. Esa es su filosofía.


Esta practica es ilegal, por eso lo hacen de forma clandestina y secreta. Si lo pensamos bien, sería incalculable saber cuantos recursos se destinan al mantenimiento de plantas ornamentales en las ciudades, cuando en muchas de esas mismas ciudades, hay familias que no pueden tener accesos a frutas y verduras de temporada por sus bajos recursos económicos.

Una vez que injertan un árbol, avisan a la comunidad para que lo cuiden y se encarguen de recoger la cosecha. De esta forma evitan que la fruta caiga al suelo, generando suciedad y plagas.

También están buscando personas por todo el mundo para que se unan a su movimiento, en su web te enseñan cómo se injertan los arboles y algunos otros trucos útiles, que puedes usar en tu huerto. Y lo están consiguiendo, en el mapa puedes ver como se están extendiendo a lo largo de todo el mundo, mas aún en EE.UU., su país de nacimiento.
Publicación original
permacultura y el mito de la escasez
Hace unas semanas, en una conferencia, un activista que desarrolla su labor en África recordó el encuentro que tuvo con el ministro de agricultura de cierto país africano. El ministro hablaba emocionadamente sobre los métodos de agricultura de alta tecnología que estaba impulsando en su país en asociación con grandes conglomerados agrícolas. El activista mencionó el tema de la agricultura orgánica y el ministro dijo: “Basta. No me está entendiendo, aquí no nos podemos permitir esos lujos. En mi país, la gente se está muriendo de hambre”.
Esto refleja una suposición muy común sobre la agricultura orgánica: que sacrifica la productividad para guardar los intereses del medioambiente y la salud. Es razonable pues, que al dejar de lado los pesticidas y los fertilizantes químicos, las cosechas se verán mermadas.
Pero esto, de hecho, es un mito. En Sacred Economics se citan estudios que muestran que, bien gestionados, los métodos de crecimiento orgánicos pueden producir cosechas dos o tres veces más productivas que las que se obtendrían a través de métodos convencionales. (Los estudios que demuestran lo contrario presentan muchas carencias. No hace falta decir que, si plantas un monocultivo en dos campos distintos, obtendrás menos productividad en aquel en el que no se han empleado pesticidas. Pero esto, en ningún caso, sería un simulacro real de la agricultura orgánica). La agricultura convencional no pretende maximizar la cosecha por hectárea; busca maximizar la cosecha por unidad de labor. Si un 10 % de la población se dedicará a la agricultura, en contraste al 1 % que se dedica a ella, hoy en día, podríamos alimentar al país con facilidad y sin necesidad de pesticidas o elementos petroquímicos.
Resulta, que mis estadísticas son demasiado conservadoras. Los últimos métodos de permacultura son capaces de rendir mucho más que el doble o el triple de producción que la agricultura convencional. Hace poco me encontré con este artículo de David Blume en el que hace un resumen de sus nueve años al frente de un proyecto de permacultura en California. Organizado entorno a una cooperativa agrícola para 300-450 personas y sobre dos acres de tierra, obtuvo cosechas ocho veces superiores a lo que el departamento de agricultura estima posible por metro cuadrado. Y tampoco lo hizo “minando la tierra” dado que la fertilidad de la tierra incrementó drásticamente durante la duración del proyecto.
Cada vez que alguien vaticina una inminente crisis alimentaria basada en el crecimiento de la población y la disminución de depósitos petrolíferos, los métodos agrícolas de hoy en día se quedan fuera de la discusión. Por tanto, aunque el periodo transicional pueda suponer carencias alimenticias temporales y auténtico sufrimiento, los métodos de permacultura podrían alimentar fácilmente a ese máximo de población mundial de diez a once mil millones de personas que quizás veamos a mediados de siglo.
Es indudable que los viejos métodos de agricultura basados en el control están llegando a la cúspide de su potencial productivo. Toda inversión encauzada hacia este tipo de tecnología está devolviendo retornos marginales disminuyentes. No hay más que observar la proliferación de hierbas resistentes al Roundup de Monsanto y la “necesidad” de nuevos herbicidas para poder subyugarlas. Esta situación es paralela a tantas otras en las que se emplean tecnologías basadas en el control, ya sea en medicina, educación o política… De veras creo que estamos llegando al final de una época.
Prueba de ello es que los viejos modelos ya ni siquiera funcionan financieramente. Puede que otrora los monocultivos fueran la manera más eficiente de producir alimentos, pero hoy en día, incluso los agricultores que siguen los métodos convencionales apenas pueden mantenerse a flote. Blume obtiene muchos mejores resultados, no solo en los aspectos ecológicos y de productividad, sino también en el de ingresos. Hacer una transición a la permaculturatambién supone hacer una transición dentro de nuestro pensamiento, nuestros hábitos y nuestras formas de organización económica. Es consecuencia natural del pensamiento ecológico, incorpora la tendencia de ser servicial con el prójimo y está de acuerdo con el teorema económico de pequeñas cooperativas independientes. Este es el motivo por el que no es fácilmente compatible con los métodos operacionales de las grandes corporaciones agrícolas. (Pero tengamos asimismo en cuenta que estas también se vuelven obsoletas dentro de su paradigma centralizado y jerárquico.)
La imagen definitoria de la agricultura del siglo XX es la de una cosechadora mecanizada monstruosa arando interminables campos de trigo. Me gustaría ofrecer una visión muy distinta para la agricultura del siglo XXI:
(1) Permacultura de alta intensidad en torno a grandes centros urbanos para satisfacer el 80 % de sus necesidades alimentarias. Blume señala que en 1850 y, sin utilizar ninguna de las técnicas modernas de permacultura, la ciudad de Nueva York era capaz de suministrar todos los requisitos alimenticios de su más de un millón de habitantes dentro de un radio de siete millas.
(2) Una abundancia de huertos reemplazando una parte significativa de la cosecha más abundante de América en estos momentos: el césped. Muchos suburbios podrían ser prácticamente autosuficientes en cuanto a comida.
(3) La sanación de las tierras dañadas en el cinturón granjero y la restauración de los bosques y prados originales de esas zonas. Gracias a la producción local de alto rendimiento, muchas de las hectáreas plantadas con maíz, trigo, y soja del medio oeste serán innecesarias dentro de la producción alimentaria. Esto no quiere decir que las cosechas para exportar a otras regiones desaparezcan por completo, sino que tan solo tendrán un papel menos relevante.
(4) Un incremento en la producción de biocombustibles en parcelas más pequeñas. Mientras que la mayor parte del biocombustible de Estados Unidos se fabrica con maíz, Blume señala que otros cultivos pueden producir más de diez veces la misma cantidad de combustible por acre, y eso sin contar con las tecnologías de conversión de celulosa.
(5) Tal y como presagia el resurgimiento de interés por la agricultura entre jóvenes, una parte mucho más voluminosa de la población se verá envuelta en las labores del campo y la jardinería se convertirá en una actividad prácticamente universal. Las zonas rurales deshabitadas volverán a poblarse y las economías de los pueblos pequeños proliferarán gracias a la producción y al consumo local.
En América, la transición hasta esta visión necesitará una ruptura dramática con nuestra forma de vivir actual. En otros países donde la gente aún practica una agricultura a pequeña escala muy parecida a la permacultura moderna, la transición puede ser mucho más suave. Podrían pasar de largo el XX y pasar directamente al XXI sin necesidad de repetir nuestros devastadores errores psicológicos y sociales. Personas de distinta proveniencia podrían adaptar los principios de la permacultura a sus propias circunstancias medioambientales y sociales. Esta no es una historia de filántropos blancos haciéndose los listos al inventarse un nuevo modelo para imponerlo a los demás. (De hecho, muchas de las técnicas de permacultura se han adoptado a partir de métodos de cultivo indígenas en todo el planeta.) Es una historia en la que todos aprendemos de todos, guiados por el ideal de unir la economía con la ecología y potenciar la autosuficiencia alimenticia regional.
micorrizas, los biofertilizadores naturales del suelo
La Tierra no es algo inerte, precisamente son los organismos que en ella viven los que hacen posible su fertilidad natural. Entre ellos vive un tipo de hongo formador de “micorrizas” que son nuestros grandes aliados ocultos de las plantas cultivadas.
En la Tierra se inicia y finaliza la vida para volver a empezar de nuevo. Los principales responsables son los microorganismos que habitan en ella y la dan vida, con sus relaciones e interacciones (asociación, depredación, competencia, etc.) dotándoles de un equilibrio.
La tierra de labor no es algo inerte estando formada, por término medio, por un 93% de mineral y un 7% de materia orgánica. La parte orgánica está compuesta por un 85% de humus, un 10% de raíces y un 5% de organismos vivos, principalmente hongos, bacterias, gusanos, arácnidos e insectos.
En los ecosistemas agrícolas convencionales el suelo ejerce una función casi exclusiva de sostén de las plantas, no se imita a la Naturaleza en sus flujos de energía. Con frecuencia se hacen “extracciones” de energía y se restituyen mediante materias sintéticas casi siempre contaminantes contribuyendo a la degradación del ecosistema. Se olvida el papel dinamizador de la M.O. para las especies vivientes en el suelo. En estos sistemas convencionales se requieren continuos cuidados porque el Sistema está muy modificado, es inestable y desequilibrado. Se fuerza tanto a los cultivos, que son irresistibles a los fitófagos y ahí se acaba la cadena trófica, ya que todo lo que no sea cultivo, son malas hierbas o “bichos”.
La agroecología intenta imitar al máximo los ciclos naturales mediante aportes continuos de M.O. tanto del propio ecosistema, como restituyendo lo extraído del exterior, conservando la diversidad microbiana de los suelos que es fuente de equilibrio, salud y productividad para ellos.
Principales tipos de hongos en el Suelo
Los hongos son seres dependientes que no tienen clorofila obteniendo su energía en la descomposición de la M.O. del sustrato donde se desarrollan. Se pueden clasificar en:
- Saprófitos: junto con las bacterias y otros microorganismos son capaces de atacar la lignina y la celulosa de los vegetales poniendo a disposición de las plantas los nutrientes que necesitan para su desarrollo.
- Patógenos: son aquellos que obtienen sus nutrientes de un hospedador al que debilitan y pueden acabar matando. Ejemplos: el “Mal blanco” (Armilliaria melea) o el “Mildiu” (Phytophora sp), etc.
- Simbióticos: también obtienen sus nutrientes de un hospedador pero, a diferencia de los anteriores, reciben en contrapartida una contraprestación, de modo que ambos salen beneficiados.
De todas las relaciones simbióticas del suelo, los hongos micorrícicos mantienen una estricta dependencia con la planta: pertenecen al género “Fungi” y establecen una asociación mutualista entre las raíces de una especie vegetal y el micelio del hongo, constituyendo un nuevo “órgano funcional” subterráneo del que se sirven ambas especies. Son los hongos formadores de micorrizas.
Beneficios potenciales de las micorrizas a las plantas cultivadas
- Mejora en la absorción de nutrientes, principalmente fósforo y nitrógeno.
- Mejora en la absorción de agua y aumento de la resistencia a condiciones de estrés hídrico.Aumento de la resistencia a condiciones de cultivos salinos.
- Incremento de la resistencia frente a hongos patógenos del suelo por su efecto antagónico. Una raíz colonizada por hongos micórricos es difícil que lo sea a su vez por hongos patógenos.
- Mejoras en la estructura del suelo por los agregados que forman las hifas y filamentos del hongo.
- Efectos hormonales sobre las raíces que aumentan su desarrollo y el de toda la planta.
Tipos de micorrizas
- Ectomicorrizas: en ellas el hongo forma una especie de manto con sus hifas alrededor de las raíces más delgadas de la planta, pero no llegan a introducirse en sus células, desarrollándose en los espacios intercelulares de la corteza de las raíces. Son frecuentes en especies forestales donde sus órganos reproductores pueden sobresalir del suelo, lo que conocemos como setas y trufas.
- Endomicorrizas: las hifas de estos hongos penetran dentro de las células de las raíces. No forman ninguna estructura observable a simple vista. En los “arbúsculos” se produce el intercambio de elementos nutritivos por carbono, entre la raíz y el hongo.
¿Por qué interesan en agricultura ecológica y en qué cultivos?
En agricultura convencional con agroquímicos, el uso de fertilizantes, insecticidas, herbicidas y el excesivo laboreo, hace que las condiciones del suelo se vean profundamente alteradas por lo que las condiciones favorables para el desarrollo de la simbiosis hongo – raíz desaparece o lo hace de forma muy débil.
En agricultura ecológica, como no se utilizan productos sintéticos, las condiciones del suelo a micorrizar son más favorables. Pero para que la infección micorrícica se produzca de un modo natural, se necesita suficiente inóculo del hongo en el suelo, que las raíces de las plantas se desarrollen, que la colonización del hongo se produzca, etc. y todo eso lleva tiempo. Si cultivamos especies hortícolas, normalmente de ciclo corto, puede ocurrir que cuando la simbiosis se establezca, el cultivo ya esté terminado y sus beneficios no repercutan en su producción. Por ello, es de interés, que el plantón ya esté micorrizado antes del trasplante. La manera más eficaz y sencilla de aplicar el inóculo en horticultura es en la siembra: Al sustrato que utilizamos en el Semillero le añadiremos el inóculo, de modo que desde el momento en que las raíces emergen de las semillas, entren en contacto con los propágulos del hongo y establezcan la simbiosis rápidamente. De esta forma cuando se trasplanta al campo, su sistema radicular ya está perfectamente micorrizado y podrá a provechar todas las ventajas de la simbiosis.
Los inóculos micórrícicos, ¿son fitosanitarios o son fertilizantes?
En principio pueden ser tanto fitosanitarios –antagonistas de otros hongos patógenos de las plantas- como fertilizantes, o mejor, biofertilizantes al ayudar a la absorción de nutrientes esenciales para las plantas.
¿Cómo preparar nuestros propios inóculos micorrícicos?
Podemos comprar inóculos en el comercio especializado y aplicarlo al suelo. También, a partir de ellos, intentar propagarlos en nuestras tierras o semilleros o crear nuestros propios inóculos a partir de tierras ecológicas bien estructuradas y con intensa vida microbiana.
Pero con este método no podemos estar seguros del contenido del inóculo autoproducido, no sabríamos su poder infectivo real ni su composición, ya que podría darse el caso de que el hongo micorrícico inicial haya sido desplazado por otra especie o haber desaparecido por un mal manejo.
Los hongos micorrícicos tienen un gran interés en la agricultura ecológica principalmente por la potenciación del sistema radicular de muchas plantas cultivadas, lo que puede hacer que mejoren las producciones. Desempeña un papel fundamental para las plantas en situaciones de estrés, especialmente en zonas de clima árido y semiárido y en tierras con poca materia orgánica ya que sus hifas fúngicas empiezan a extenderse gradualmente colonizando a otras plantas y estabilizando la estructura de la tierra.
Es una técnica de aplicación muy interesante en terrenos en reconversión a la agricultura ecológica o con suelos degradados por diversas causas. Su efecto es más evidente en las hortalizas, aunque también sobre los primeros años de los cultivos leñosos.
En un sistema de horticultura ecológica la máxima autosuficiencia en la producción de fertilizantes, insecticidas y todo tipo de insumos es la regla ideal para un verdadero control y máxima productividad. Por ello es necesario la autoproducción del inóculo partiendo como base la población autóctona de hongos de nuestras tierras. Esto no solo ayuda a fomentar la biodiversidad de una huerta o finca en reconversión, sino que además proporciona cierta garantía de éxito del inóculo puesto que los hongos que lo constituyen ya están aclimatados a las condiciones locales.
Para producir nuestro inóculo micorrícico casero, deberemos buscar un lugar con un ecosistema integrado que englobe árboles, arbustos y herbazal autóctonos, propios de esas tierras y de ese clima, una tierra con fertilidad propia y auto-regulada.
Cogeremos parte de esa tierra con toda clase de partículas como trocitos de raíces micorrizadas, piedrecillas, esporas, hifas de hongos, etc. para que el poder del inóculo sea lo más efectivo. Después lo mezclaremos con la tierra del semillero al 25% del total utilizado y sembraremos nuestras semillas para que el “plantón” producido esté ya micorrizado antes de llegar al suelo de la huerta. También puede mezclarse directamente en el suelo y tratar de propagar las esporas e hifas en el bancal.
Las siembras de esporas también se utilizan para la pronta regeneración de cubierta vegetal en aquellas tierras con poca vida propia y en período de reconversión a la Agricultura Ecológica.
El inóculo aplicado no es un nutriente que se va a agotar, sino un mecanismo que se ha introducido y continuará beneficiando a los cultivos en años venideros, con tal de que se trate correctamente.
como hacer un seto natural
Fences on your farm or homestead define property boundaries and separate production zones (garden, pasture, orchard). They provide privacy and security from animal (and perhaps human) intruders. They confine livestock and protect them from predators. They guard crop areas from wild raiders (such as deer) as well as animal allies (such as sheep and goats).
Your first choice for such a multifunctional homestead necessity may be manufactured fencing: woven or electric wire, welded livestock panels, boards on pressure-treated posts, or even virgin or recycled plastic. As the energy and environmental crises deepen, however, such options are becoming less appealing and more expensive. The chemical preservatives, paints, and galvanizing agents used in fence manufacturing and maintenance may have toxic spillover effects in the environment. Furthermore, most manufactured fencing is a “one for one” solution. A woven wire fence meant to contain livestock, for example, provides that service and nothing more. The key to a more self-sufficient homestead that imitates natural systems is finding solutions that simultaneously solve more than one problem, provide more than one service and support more than one project. Enter living fences.
The Many Benefits of Living Fences
A living fence is a permanent hedge tight enough and tough enough to serve almost any of the functions of a manufactured fence, but it offers agricultural and biological services a manufactured fence cannot. For instance, it provides “edge habitat” that supports ecological diversity. As more species (insects, spiders, toads, snakes, birds and mammals) find food and refuge in this habitat, natural balances emerge, yielding, for example, a reduction of rodents and crop-damaging insect populations.
Depending on the plant or tree species you choose, living fences can provide food and medicine or fodder for your livestock. Your animals will also enjoy the shade of a dense hedge. The foliage of some hedge plants, such as elder and Chinese chestnut, contains more protein than the quintessential protein forage crop, alfalfa. Willow and honey locust also make good fodder. I’ve been experimenting with Siberian pea shrub recently, as the peas can be harvested to feed poultry.
Leguminous species included in the fence, such as black locust and pea shrub,fix nitrogen in the soil throughout the root zone, and you can harvest some of that nitrogen for garden mulches and compost in the form of leafy prunings. A living fence increases soil humus as its leaf litter and root hairs (which the plants shed to balance loss of top growth to pruning or browsing) break down.
Living fences are windbreaks, which reduce soil drying, wind erosion, and stress on livestock or crop plants, thus increasing yields. Hedges sited along contours can reduce rainfall erosion on slopes.
Living fences can last far longer than manufactured ones — for as long as the natural life span of the species used, which may be hundreds of years. Many species can be “coppiced,” meaning they will send up abundant new shoots after the main trunk has been cut. A living fence of a coppiced species readily renews itself following selective cutting for wood fuel and other uses.
Finally, a living fence, unlike a static manufactured fence, brings an ever-changing beauty to your landscape: flowers in spring, colorful fruit in summer, brilliant colors in fall and a complex, geometric structure in winter.
Living Fences in America
Though common in ornamental landscaping, living agricultural fences haven’t been used much in the United States, despite extensive use in countries that supplied Colonial America with most of its new settlers. George Washington tried to carry on the tradition at Mount Vernon because, like modern gardeners and orchardists, he was plagued by deer and other marauders. Washington, concerned by both the labor and the loss of forest involved in producing split-rail fencing, concluded that growing living fences was not only a good idea, but was a necessity.
According to Washington’s diary, the species he settled on as most suitable was “Honey locust; the seed of which not to be put more than Six Inches a part; that when they get to any size they may be so close, stubborn, and formidable, as to prevent an escalade [incursion by predators] ... indeed I know of nothing that will so effectually, and at so small an expence, preserve what is within the Inclosure, as this plant.”
Osage Orange
Major living fence applications in the United States have utilized Osage orange trees (Maclura pomifera), also called hedge apple or horse apple. For an incredibly tough, enduring windbreak that’s a major player in a local ecology, probably nothing surpasses Osage orange. It was planted extensively in the central and eastern areas of the country in the 1800s (before the invention of barbed wire), especially to fence the rapidly colonized prairies. After the Dust Bowl in the 1930s, thousands of miles of Osage orange were grown as shelterbelts to prevent wind erosion.
Easily propagated from seeds, cuttings, or sprouts from the roots, Osage orange is tolerant of a wide range of soils, resistant to drought, long-lived, and affected little by insects or disease. Planted at a spacing of 1 foot, in four years it makes a fence that is “horse-high, bull-strong, and hog-tight.”
The sharp, stout thorns on Osage orange growth deter deer and livestock. A couple of heavy prunings a year can keep an Osage hedge 4 feet high by 2 feet wide. Without hard pruning, however, it will rapidly grow much taller. Because Osage orange coppices vigorously, farmers can clear-cut sections of fence on a 10- to 16- year cycle for fence posts (about 4,000 per mile) that are immune to termites and are the most resistant to decay of any North American tree species. Osage fence posts have been known to stand in the soil for more than 50 years without rotting. The hard, strong wood was previously used to make hubs and rims of wagon wheels.
Establishing Living Fences
Homesteaders typically create living fences by planting appropriate shrub or tree species — started nursery plants, stem, or root cuttings or seeds — at close spacing. As they mature, the saplings are pruned tightly to force thick, bushy growth and form an impenetrable hedge.
Another fascinating option is to join the individual plants by “inosculation.” Inosculated trees or shrubs are planted 4 to 8 inches apart. As they grow, crossing branches are tied, and they then grow together into natural grafts. The result is a closely meshed barrier that becomes stronger and more resistant each year.
Multifunctional Options
A living fence that will be exposed to deer or goats needs to offer deterrence to keep the animals in or out, whichever the case may be. Hawthorns are small trees with stout thorns that make a good defense system. They produce berries that are edible (by wild birds and people) and that can be used medicinally. The wood makes good fuel and tool handles.
Other thorny species that could be used to make living fences are pyracanthas, jujube, hollies, black locust (also fixes nitrogen), honey locust (which has high-protein seeds and pods for livestock and people), prickly ash, and rugosa rose (which has vitamin C-rich fruits, or “hips”).
Of course, your choice of species depends on your climate and the purposes for which you want to use the fence. A couple of widely adaptable species illustrate the multifunctional possibilities.
Jujube (Ziziphus jujuba), hardy in Zones 6 to 9, fruits precociously, and grows quickly even in poor soil and drought. A young tree I planted two years ago (northern Virginia, Zone 6b) is now covered with sweet, pleasant-tasting fruit. The fruits, leaves, seeds, and roots have been used in various Asian medical traditions, and the leaves make excellent livestock fodder. The dense wood makes fairly good fuel, charcoal, and agricultural implements.
Hedges of tagasaste (Chamaecytisus palmensis), which remains in leaf year-round, have been used extensively as windbreaks and shelterbelts in drier regions, and in Australia, they’ve been used as green firebreaks (used to stop the spread of fire). A deep-rooted nitrogen-fixer, tagasaste grows rapidly even in poor soil and dry conditions. It makes a hedge that recovers quickly from frequent cutting and browsing. Many livestock species, including ruminants, pigs, and poultry, relish tagasaste’s foliage, which is 20 to 27 percent protein. An early bloomer, it’s excellent forage for honeybees. It coppices readily, and its wood makes good fuel.
If you want to try an inosculated fence, a wide range of tree, shrub, and vine species are good candidates: elm, a number of the oaks, olive, dogwood, beech, hornbeam, peach, almond, hazel (filbert), a number of the willows, sycamore, grape and wisteria. Trees with pliable branches are especially suitable, with apple, hawthorn, linden, and pear among the best.
You may certainly mix different species in your living fences. You could set larger trees — fruit or nut trees, for example — at greater spacing than a tightly planted hedge, and then fill the gaps with lowergrowing species such as rugosa rose or berry brambles, which would produce harvestable food and thorns for deterrence.
Disadvantages
Establishing living fences can be labor-intensive — think of planting 450 seeds or cuttings per 100-yard stretch of fence. Before the fence becomes well-established, you’ll need to take care to protect it from weeds, deer and domesticated browsers. Regular pruning of the mature fence may be necessary. Of course, if you use the prunings for mulches or livestock fodder, the chore is hardly lost effort, and in some cases, the pruning can be left to grazing livestock.
The Future of Agricultural Fencing
Since the death of George Washington’s dream of farm-grown fences, Americans exploiting an incredibly rich continent and rapid technological innovation have usually preferred manufactured fences to living ones. As we enter a new age of ecological limitations and awareness, however, we will hopefully rediscover the benefits of growing our fences. We may even discover a new land ethic through utilizing a farm resource that serves as a major part of the landscape and spans generations.
How to Start an Osage Orange Living Fence
1. Collect “oranges” in fall and store them in buckets exposed to freeze-thaw cycles — and even rain and snow — all winter.
2. During the same fall, plow a furrow where you want the hedge. Leave it open and let the soil mellow over winter.
3. The following spring, at about corn planting time, add a bit of water to the buckets and mash the fermented oranges into a thick slurry.
4. Dribble the slurry along the furrow.
5. Partially backfill the furrow with some soil to cover the seeds.
6. If it seems prudent (i.e., the tree seedlings are consistently crowded), thin the seedlings to about 18 inches.
7. In fall, lay the seedlings over in the trench, weaving them together. Backfill the trench, but don’t cover the entire stem of any tree.
8. The second year, the trees will sprout a mess of lateral branches that will grow straight up.
9. In the second fall, weave the new vertical stems together so you get a horizontal stem barrier about 2 feet from the ground.
10. In the third year, prune the hedge’s shoots to the final height you desire (4 to 5 feet works well for most purposes). Pruning the rapidly growing verticals several times over the summer will stimulate the lower buds and branches to produce more (and more vigorous) growth.
Harvey Ussery’s newest book, The Modern Homestead Poultry Flock (Chelsea Green), will be released in 2011. Visit his website, The Modern Homestead.
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